El hombre que corrompió una ciudad

¿El ser humano es corrupto por naturaleza?

Al parecer sí, o por lo menos eso es lo que parece en la novela corta escrita por el estadounidense Mark Twain “El hombre que corrompió una ciudad”, que por estos días estuvo en cartelera teatral dándole ese toque de teatro de gran formato a nuestra cada vez más variado, pero muy corta temporada de obras.

Muy bien dirigida por Mateo Chiarella Viale, quien retoma el deseo de su recordado padre Jorge “Coco” Chiarella de poner en escena tan rico texto, que si bien es cierto fue escrito a finales del siglo XIX, y después de la Guerra Civil (1861-1865) que convirtió a Estados Unidos en el país más rico del mundo, se nos presenta como una historia tan presente y familiar para los peruanos que nos hace preguntar ¿El Perú nació corrupto? Pero eso no vamos a contestar aquí.

Más bien aquí analizamos que con la puesta de “El hombre que corrompió una ciudad”, hasta el hombre (varón o mujer) moralmente superior, es decir, honesto y responsable, puede ceder ante la tentación que conlleva la injusticia de la propia sociedad a la cual aporta con su moralidad y educación.

Como mencionamos, efectivamente Coco se interesó por la obra hace más o menos 20 años atrás e incluso llegó a hacer algunas anotaciones, a empezar a adaptar esta novela corta o cuento de Twain. Pero tanto Mateo como Celeste Viale (su madre me comentaron) que en una mudanza estos papeles se perdieron -y hasta el momento no han podido recuperarlos-. Felizmente, Coco siempre les comentaba y leía sus avances. Luego Coco se enfrascó en otros proyectos, en otras cosas la construcción e inauguración de su centro cultural Aranwa, y no le alcanzó este plano de la vida para cumplir su deseo de ver a Hadleyburg convertida en una ciudad homóloga a Lima.

Por tal motivo, cuando después de la pandemia se presenta la oportunidad de retomar este proyecto familiar ya con todas las facilidades de producción que ofrecía la PUCP, Mateo se puso manos a la obra en este proyecto que se convirtió en realidad y uno de los mejores homenajes que pudo tener el siempre recordado Jorge Enrique Chiarella Krüger, que el 1 de noviembre hubiese cumplido 80 años.

Como el propio Mateo indica, las cosas en el Perú no han cambiado, lo que ha cambiado son las formas de afrontarlas. “Antes los de nuestra generación salíamos a reclamar hasta que nos hacían caso. Ahora hay como una sensación de resignación, de que estamos asumiendo que todos somos corruptos… ¿Cómo es que la moral, de la que algunos se pueden jactar, incluso se pueda quebrar y hasta perder por tentaciones? Y no hay mejor tentación para los que no son felices con lo que tienen que el dinero”.

En “El hombre que corrompió una ciudad”, la ciudad de Hadleyburg lleva una bien ganada reputación de ser incorruptible y sus habitantes ostentan gran orgullo por haber preservado esta tradición. Un día, sin embargo, un ciudadano de tan moralmente respetable ciudad comete el error de ofender a un forastero. El forastero, entonces, decide que la mejor manera de vengar la afrenta que aquella ciudad le hizo es corrompiéndola. Esa es la premisa de la historia con la cual la PUCP vuelve a producir espectáculos de gran formato, esta vez como primera producción de su nuevo teatro Nos, que consta de toda la infraestructura para llevar a cabo producciones como esta.

Con un gran elenco que une grandes nombres de la actuación en el Perú con nuevos valores: Alfonso Santistevan, Haydeé Cáceres, Alberto Isola, Luis Peirano, Víctor Prada, Celeste Viale, Roberto Ruiz, Milena Alva, Ricardo Velásquez, Grapa Paola, Augusto Mazzarelli, Luciana Arispe, Dante del Águila, Luigi Valdizán, Adelaida Mañuico, Franco de Lorenzi, María José Bueno, Santiago Cáceres, Dánitza Montero, Ricardo Bromley, Maritza Díaz y Keiter González, arman la ciudad perfecta para tremenda enseñanza moral y ética.

Gran trabajo de dirección de Mateo, que una vez más nos demuestra que lo que se hereda no se hurta, acompañado en la dirección adjunta del no menos talentoso Lucho Tuesta (gran dupla que se vuelve a juntar para darnos un gran espectáculo).

También quiero destacar la participación de Luigi Valdizán que con su simpatía y la ironía de su personaje, además de su gran voz, nos conduce por la historia que por momentos, para algunos, se hará muy larga y llena de diálogos reflexivos y moralistas, pero para otros entendemos su desarrollo como parte de la propuesta original de Twain. Punto a favor las composiciones de las canciones a cargo de César Vega y el acompañamiento de una gran comparsa musical.

Sabemos que será muy difícil que un elenco así se vuelva a juntar para contar una historia así. Pero de lo que estamos seguros es que Mateo, conjuntamente con la PUCP “Nos” volverán a sorprender más pronto de lo que pensamos. Si no la ha visto, deje todo lo que tenga que hacer mañana domingo y vaya a verla a las 7 pm en su última función en el “Teatro Nos” de Camino Real 1037, San Isidro.

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