CocoWash convierte la vida en su propia banda sonora
El proyecto CocoWash nació como un refugio creativo durante la pandemia, pero terminó convirtiéndose en un espacio de expresión donde la vulnerabilidad y la ironía conviven sin miedo. Detrás está Julián, un artista argentino que encontró en la música una forma de ponerle palabras a lo que muchos sienten, pero pocos se atreven a decir.
Su EP debut, Doki Oki, lanzado en junio de 2025, marcó el punto de partida de esa búsqueda: un material honesto, emocional y sin pretensiones, donde cada canción funciona como una radiografía de un proceso interno. Desde rupturas y crisis personales hasta la amistad y la reconstrucción, CocoWash construye un relato que mezcla lo cotidiano con lo existencial, con un tono directo y sin dramatismos.
“Mis canciones pueden ser agradables de escuchar, pero también rozan la incomodidad con verdades que nadie habla”, afirma el artista. Esa mezcla entre vulnerabilidad y sarcasmo define su estilo, influido por referentes como LOUTA, cuya capacidad para combinar lo solemne con lo irónico lo inspiró profundamente.
Para CocoWash, el sueño de cualquier artista es tener su propio álbum, y Doki Oki fue la manera de hacerlo realidad: un proyecto construido a fuego lento, sin perder su esencia ni su humanidad. Grabado junto a NABU en su estudio NABUDIO, con colaboraciones de Aline Iv, Rodrigo Troilo, Ro Duett, Limay Limón, Toni Joo y Alan Caradoso, el EP representa el resultado de años de ideas que finalmente encontraron forma y sonido. “Producir un EP independiente fue mucho más difícil de lo que pensaba; después de la inspiración inicial, el sentimiento cambia, y ahí se mide tu compromiso con lo que haces”, reflexiona.
Más que un lanzamiento, Doki Oki consolidó una identidad: la de un artista que no busca la perfección, sino la verdad. En cada letra, CocoWash propone mirar de frente las emociones sin maquillarlas, entendiendo la música no como un producto, sino como un espacio para procesar la vida.
De cara al futuro, CocoWash visualiza su proyecto expandiéndose hacia una dimensión más audiovisual: videoclips que parezcan películas y canciones que funcionen como fragmentos de historias más amplias, donde cada detalle refuerza la conexión con el oyente. Su meta no es la fama, sino construir una comunidad que se reconozca en su manera de contar.
Con Doki Oki, CocoWash invita al oyente a verse reflejado. Su deseo es que quienes escuchen el EP sientan que las canciones podrían ser la banda sonora de su propia vida. Y más allá de eso, busca transmitir un mensaje simple, pero poderoso: todos pueden —y quizá deberían— hacer música. No por fama, sino por la necesidad humana de dejar registro de lo que se siente, de lo que cuesta y de lo que nos hace seguir adelante.
“Hacer música no es solo un acto artístico. Es una forma de rescatar momentos, entendernos y compartir lo que duele y lo que sana”. — CocoWash


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